Million Dollar Baby
Pero después han sido muchas otras. La última vez, "Mystic River"(2003), con un fabuloso Sean Penn de protagonista junto a un no menos fabuloso Tim Robbins. Dios los cría... La filmografía de Eastwood como director parece como una especie de desmentido de la filmografía de Eastwood como actor. Hay algo que no encaja. Es, la de ahora, como una suerte de rectificación, de radical cambio de rumbo desde la banalidad hacia la reflexión e incluso como en este caso, hacia el debate social sobre aspectos muy complejos, como el derecho a la propia muerte, especialmente difíciles en el seno de la sociedad norteamericana, tan puritana ella y tan hermética. Estoy hablando de "Million Dollars Baby", la increíble biografía de una boxeadora (interpretada maravillosamente por una portentosa Hilary Swank) y su manager (Clint Eastwood), y el cruel desenlace de una fugaz pero meteórica carrera deportiva, en un mundo casi exclusivamente masculino. No es una película más de boxeo. Es la película del lado posterior del boxeo, incluso del lado redentor y positivo de ese controvertido deporte, como ámbito de todas las miserias, pero como lugar también en donde las personas se superan a sí mismas adquiriendo una técnica precisa, que le exige un afán de superación diario auténticamente extraordinario. Las comparaciones se hacen evidentes con nuestra "Mar adentro". La joven desoye por un instante el repetido consejo de su manager de protegerse en todo momento, y un puñetazo traicionero le produce una lesión irreversible que la condena en el mejor de los casos a una silla de ruedas. El derecho a la muerte digna, la lúcida exigencia de no seguir viviendo en determinadas circunstancias, la cerrazón absoluta del estado y de la iglesia ante ese deseo, son elementos comunes entre ambas. El personaje interpretado por Eastwood, que a lo largo de la película ha exhibido unas dudas morales permanentes, da el paso hacia delante y ayuda a morir a su pupila en lo que entre ellos es, sin duda, un último acto de amor. Sólo he leído la hermosa crítica de Quim Casas en El Periódico de Cataluña. Me parece cabal y exacta. Destaco para vosotros este fragmento con el que estoy milimétricamente de acuerdo: "Eastwood es la coherencia personificada, y Million dollar baby es otro jalón, quizá de los más contundentes y a la vez emotivos, en una carrera que ha debido forjarse a contracorriente de los prejuicios tanto de la crítica como del público. Eastwood no rueda como rueda y cuenta lo que cuenta por inspiración divina. No lo hacía igual de bien en sus inicios, pero ese clasicismo del que hoy aparece imbuido es el fruto de la constancia y de una visión del mundo honrada. No ha cambiado por que sí. Ha evolucionado como creador y se ha ganado a pulso el respaldo del que hoy goza desde la plenitud de quien ha alcanzado la pureza de su arte."
Salgo del cine con esa sensación de plenitud que se siente después de ver una gran película. Desde hace tiempo, su director, Clint Eastwood, casi de puntillas, tal vez sin el clamor mediático de otros directores americanos, nos presenta una tras otra, obras bien construidas, de una arquitectura y un ritmo narrativo perfectos, magníficamente dirigidas e interpretadas, en las que se nos cuentan historias que nos interesan y emocionan de principio a fin. A mí eso me ocurrió desde que vi "Bird" (1988), una especie de biografía sobre el gran pianista de jazz, Charlie Parker.





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